La guerra de Irán dejó a Qatar en una pesadilla económica
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Seis meses después de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, Catar se ha convertido en una de las mayores víctimas económicas del conflicto, según informes recientes que detallan las consecuencias de los suministros de gas natural varados y los drásticos recortes presupuestarios.
Un informe de Reuters publicado el 26 de agosto revela que las exportaciones cataríes de gas natural licuado (GNL) se han desplomado un 96 por ciento desde el inicio de la guerra.
Los datos de la firma de inteligencia ICIS muestran que Catar logró exportar solo 18 cargamentos de GNL en los últimos seis meses, frente a los 509 del mismo período del año pasado, tras los ataques a dos petroleros cataríes y las graves interrupciones del transporte marítimo a través del Estrecho de Ormuz.
Los cálculos de Reuters indican que Catar, que anteriormente suministraba casi una quinta parte del GNL diario mundial, ha perdido 24.000 millones de dólares en ventas de gas, lo que equivale aproximadamente a cinco meses de ingresos nacionales basándose en las cifras de 2025. Mientras tanto, las exportaciones de GNL de EE. UU. han aumentado aproximadamente un 25 por ciento para cubrir los déficits de suministro mundiales.
El colapso del mercado energético ha desencadenado drásticas medidas de austeridad internas en Catar, según se describe en un informe del Financial Times del 22 de agosto.
El gobierno catarí ha reducido los presupuestos de los departamentos hasta en un 30 por ciento y ha disminuido su gasto en ayuda humanitaria internacional en aproximadamente un 85 por ciento, según fuentes citadas por el FT.
El peaje económico se produce tras repetidos ataques iraníes con misiles y drones contra el masivo complejo energético de Ras Laffan en Qatar, que inutilizaron el 17 por ciento de la capacidad de exportación de la instalación y provocaron declaraciones de fuerza mayor sobre las entregas estatales. Expertos del sector citados en el informe estiman que las reparaciones estructurales del complejo podrían tardar hasta cinco años.
Aunque Doha mantiene un colchón de 500.000 millones de dólares en su fondo soberano, el Fondo Monetario Internacional proyecta que la producción de Qatar se contraerá un 8,6 por ciento este año, lo que supone la mayor contracción económica de los seis estados del Golfo.
Los recientes informes de Reuters y FT dejan claro que la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán ha sumido a Qatar en una pesadilla económica.
Si bien Doha afirma que no participó activamente en la guerra contra Irán, la nación sigue albergando la Base Aérea de Al Udeid, el principal centro de mando operativo de las fuerzas estadounidenses en Oriente Medio, facilitando directamente los ataques contra la República Islámica.
Durante décadas, Qatar consideró la masiva presencia militar estadounidense como la garantía de seguridad definitiva, gastando miles de millones en la compra de armas estadounidenses. En última instancia, esa presencia se convirtió en una amenaza principal para la seguridad. Washington no protegió a Qatar e incluso demostró ser incapaz de salvaguardar a sus propias fuerzas en toda la región.
A pesar del fracaso de este marco de defensa, Qatar no ha mostrado ninguna indicación de alterar su postura de seguridad o de alejarse de su dependencia militar de Estados Unidos.