Siria da señales de estar dispuesta a unirse al Pacto de Defensa de La Meca y a restablecer relaciones con Irán

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El ministro de Asuntos Exteriores sirio, Asaad Hassan al-Shaibani, declaró el 21 de agosto que Siria, al igual que varias otras naciones, está estudiando de cerca el pacto de defensa trilateral entre Pakistán, Arabia Saudí y Turquía, pero señaló que aún no se ha tomado ninguna decisión final sobre su adhesión.

En declaraciones a periodistas en Islamabad, Shaibani dijo: "Al igual que otros países, también hemos revisado el Acuerdo Conjunto de Defensa de La Meca".

"Estos son tres países importantes en la región. Estamos revisando nuestras opciones, pero por ahora no hemos tomado ninguna decisión sobre unirnos a él", añadió.

Al preguntársele si Pakistán había ofrecido mediar entre Irán y Siria durante su visita, Shaibani lo descartó. Señaló, sin embargo: "Si Irán deja de hacer lo que ha estado haciendo al pueblo sirio durante los últimos 14 años, podría haber una posibilidad de diálogo".

"Actualmente no buscamos mejorar las relaciones con Teherán. Si Irán cambia su política, no tendríamos objeción", dijo.

Al preguntársele sobre una posible visita a Irán, Shaibani dijo que la diplomacia no tiene fronteras. "Si beneficia a Siria, ciertamente iremos", añadió.

Sobre Israel, Shaibani dijo que todavía es "demasiado pronto" para discutir cualquier acuerdo estratégico, y subrayó que la principal prioridad de Siria es detener los ataques israelíes.

"Siria es un estado soberano", dijo Shaibani, y agregó que Israel no tiene derecho a dictar las alianzas o asociaciones de Damasco.

Concluyó diciendo que la política exterior revisada de Siria se centrará en la reconstrucción, la cooperación económica y el fortalecimiento de los lazos con socios regionales e internacionales.

Este giro diplomático sigue directamente a los recientes ataques a la base aérea de Abu Duhur en el noroeste de Siria, que Israel lanzó para bloquear un despliegue militar turco planeado.

La adhesión de Siria al pacto de defensa supondría una gran amenaza para Israel, ya que proporcionaría a Turquía y al Pakistán, poseedor de armas nucleares, los motivos legales y operativos para desplegar fuerzas directamente en territorio sirio. También podría facilitar un apoyo financiero masivo de Arabia Saudí para la creación del nuevo ejército sirio.

Al mismo tiempo, cualquier retorno de las relaciones entre Siria e Irán sería visto por Israel como una gran amenaza, ya que podría reabrir rutas de suministro vitales para Hezbolá en el Líbano.

Estos acontecimientos ponen de relieve la grave asfixia a la que Siria está sometida actualmente por las acciones militares israelíes, mientras el país intenta simultáneamente salir de su aislamiento y remodelar su posición estratégica.